Esta semana hemos tenido en nuestro centro una persona muy especial “Gisela” que a través de la asociación de discapacitados canarios “MELODY” nos ha intentado concienciar de la dificultad que tienen los discapacitados para desplazarse en un mundo lleno de barreras arquitectónicas.
Había comentado a los niños que tendríamos una visita muy especial de una amiga mía. Cuando Gisela entro en clase hubo un gran silencio y mucha expectación. Llego con su silla de ruedas motorizada pero no podía pasar, mesas y sillas le impedían el paso. Traía otra silla de ruedas y le dijo a los niños que se subieran. Pero una vez sentados empezaban los problemas. ¿Cómo se desplazarían? Y si por el camino se encontraban con escaleras ¿Cómo podría hacer un acompañante para ayudarle a subirlas o bajarlas sin que se cayera de la silla? Gisela fue contestando a cada uno de estos interrogantes. Los niños fueron experimentando la cantidad de problemas que encontraban para hacer un simple trayecto de la clase al baño. Ya no eran solo mesas y sillas las que había que sortear, ahora tocaba luchar con unas puertas estrechas que casi eran la medida del ancho de la silla y había que estar maniobrando para poderla atravesar. A continuación les enseñó un bastón de ciego y como manejarlo. Con los ojos tapados tenían que llegar a la pizarra y el acompañante tenía que guiarlos muy bien para no tropezar.
Para ellos fue como un juego y a la vez una toma de contacto con uno de los retos que tiene nuestra sociedad “la eliminación de barreras arquitectónicas”.
Un besito desde aquí a Gisela y como te comentaba, a ver si podemos repetir la experiencia cada año para llegarnos a concienciar de verdad.
Les dejo las fotos de la experiencia para que comprueben con que normalidad ellos se meten en su papel.
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sábado, 5 de abril de 2008
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