miércoles, 27 de febrero de 2008

Miércoles 27 de febrero de 2008

Buenas tardes. Al medio día venía pensando en que podía escribir en el blog y me surgieron múltiples temas. Pero la verdad es que en estos momentos me encuentro agotadísima y aún me espera una reunión de la comunidad e ir a comprar algunas cosas que me urgen.
La reunión de ayer estuvo bastante amena. Se hablo principalmente de la importancia de poner normas claras, no contradictorias, consensuadas con la pareja (para evitar los chantajes de los niños), ser firmes y no dejarnos “tomar el pelo por los niños” (ellos tienen maña para salirse con la suya). Ir dando responsabilidades (adecuadas a la edad de cada niño).
En el cole hemos empezado a pasar los controles. En cuatro años he de trabajar más el concepto de mucho y poco estoy viendo que no lo tienen claro. En tres años hay un concepto que les cuesta mucho “largo/corto”. Así que para mi me esta sirviendo de nuevo de auto evaluación.

Pasando el control tenían que pegar un gomet en el concepto que les iba diciendo. Llame a un alumno y le digo:” Pega un gomet en el niño grande” y seguí pasándole la prueba hasta que me doy cuenta que antes de que yo le dijese algo ya tenía el gomet preparado para pegarlo en cualquier sitio. Estaba “pasando de mis ordenes” y lo que quería era terminar. Si hubiese seguido como hasta el momento, seguramente el resultado hubiese sido que no tenía logrado la mayoría de los conceptos. Le di el siguiente folio y me calle. Cuando ya iba a pegar la pegatina (gomet) le pregunte: ¿Te dije dónde la tenías que pegar? Con esto tan simple, llamé su atención y a partir de ese momento hacía una pausa antes de darle la orden. Este gesto me recordó a las múltiples veces que les decimos algo a los niños y luego hacen lo que les da la gana. Atención dispersa, suelen llamar, cuando en algunas ocasiones el problema está en que el niño tiene otro interés y nuestra orden es autómata. No tenemos la paciencia de hacer la pausa, hacer que el niño nos escuche y cuando estemos seguros de ser oídos, darle la orden. Como cuando la “supernani” cogía entre sus manos la cara del niño, se ponía a su altura, le miraba a los ojos y le daba la orden.